
Cuéntame si servirán de algo las ilusiones. Divagar en medio de la nada haciendo vida en la deriva. La brújula esta oxidada y hace tiempo que perdió el Norte.
Desierto como animal de compañía. Tormentas de arena en el lugar de las caricias y algún casual camello para adulterar los ánimos en las noches congeladas.
Caminar hasta cansar los recuerdos y que lo único que te persiga sean tus huellas. Las huellas, un sendero por el que mejor no volver.
Boca seca, oídos sordos y polvo en las entrañas.
Cuidado con los espejismos y sus alegrías fugaces, pues al final lo que cuenta es un verdadero oasis con palmeras, lagos y cantos de sirena.
Sí… es posible que un oasis en medio de la nada siga sirviendo para alimentar las ilusiones…
Algo se mueve en el mundo.
Pues las ilusiones sirven para alimentar los espejismos, pero es que hay gente que se niega a aceptar que los oasis no existen. Yo soy una de ellas... y espero que tú seas otro.
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