sábado, 3 de agosto de 2013

Bajo el Mar ya no habrá guerra

Cuando cierro los ojos así y miro hacia el infinito, resuelvo las dudas que tengo pendientes de un hilo.
Pienso para existir y hablo conmigo mismo, que sólo tú sabes que para mí esta vida es un circo.
Una huella en el abismo que marca la Tierra. Un plano desenfocado de sus miserias.
Mirar y no querer ver que hay más allá del tiempo. No se, ni quiero saber si reservaste mi asiento en el cielo, pues por ahora yo toco el suelo y me fundiré en él...
A pesar de todo no somos tan distintos, somos lo mismo: dos gotas de agua contenidas, dos sacos de carne con algo de vida.
Lucho en una constante para desvelar tus mentiras. De ahora en adelante bailaremos tangos suicidas. Idearemos un contrato demencial para que dejen de sangrar nuestras heridas.
Un combate espacial en una habitación pequeña para ver cual de los dos firma la paz al cruzar la línea de meta. Al llegar escríbeme que yo estaré despierto, siempre en alerta hasta que vengas a este jardín que colgué en una pecera.
Bajo el mar ya no habrá guerra...