Y llegar al subdesierto y fundirte poco a poco en vapores de nostalgia. Mirando otra vez al Norte, piensas en la lejanía, en un momento congelado: y te vuelve otra vez el frío en la nuca, la brisa húmeda en la cara, un mar en una mirada, los murmullos de una antigua ciudad...
Microclimas mentales de aire fresco.
Microclimas mentales de aire fresco.
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| Atardecer, La Coruña |
