domingo, 4 de diciembre de 2011

Lamppost


Rayos de luz de una farola que iluminan, en una noche oscura, nuestros   
rostros. Hacen que brillen nuestras caras bañadas en una sintonía de coca-cola, vino, mosto y otras sustancias prohibidas. Prohibidas sólo para los infelices, pues su cara no tendría ángulos suficientes para esbozar una espontánea sonrisa; para mirar al resto de la noche muy de cerca y contarle al oído que te lleve con ella, que tú te dejas. Ya no hay miedo, sólo risas liberadas de las rejas del interior de tu garganta, junto con bocanadas de aliento, que parecen dibujar en ese duro frio nocturno la palabra esperanza.