domingo, 4 de diciembre de 2011

Lamppost


Rayos de luz de una farola que iluminan, en una noche oscura, nuestros   
rostros. Hacen que brillen nuestras caras bañadas en una sintonía de coca-cola, vino, mosto y otras sustancias prohibidas. Prohibidas sólo para los infelices, pues su cara no tendría ángulos suficientes para esbozar una espontánea sonrisa; para mirar al resto de la noche muy de cerca y contarle al oído que te lleve con ella, que tú te dejas. Ya no hay miedo, sólo risas liberadas de las rejas del interior de tu garganta, junto con bocanadas de aliento, que parecen dibujar en ese duro frio nocturno la palabra esperanza.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Melted


Hablemos de cuando la inspiración se calla y el instinto te pide que no vayas a buscarla. Hablemos del mismo instante en que tu mundo se empieza a derrumbar de una manera estrepitosa. De cuando el sentido se pierde a sí mismo y las cosas quedan flotando en el aire, sin forma, sin ganas, sin alas que las propulsen hacia arriba.
Que un camino con múltiples direcciones se convierta en su propio laberinto sin salida y que hasta las salidas empiecen a correr despavoridas con la menor presencia de esa nada, de ese vacío, de ese nadie.
Curiosamente la inexistencia tiene la mala suerte de existir en forma de una vil palabra que se estrella en tu cabeza un buen día por la mañana, temprano.
Y en medio, observando inmóvil tal barullo de palabras, sentidos, y metas desechas te encuentras tú, convertido en un fiel espectador de ti mismo. Te encuentras sumergido en tu propia trama pero de pronto, te das cuenta de que los dedos incansables, de las incansables manos que accionaban la máquina que escribía tu vida, se han detenido, te han dicho “basta”.
Eso es lo que ocurre cuando uno espera demasiado y pasa las noches en vela. La ilusión se consume día a día, gota a gota. Gotas que caen sobre tu piel y te queman. Duele…
Pero… qué es el dolor cuando tu corazón ha echado el cierre y se niega a trabajar de nuevo bajo tales condiciones miserables?
El dolor pasa a convertirse en apatía: ya no duele, ya no gusta, ya no gime, ya no huele… Te daría igual atravesar una puerta de cristal sin abrirla, hoy ya no sientes nada. Todo empieza a deshacerse ante tus ojos y a derretirse hasta dejar un charco que, simplemente, resbala…


lunes, 25 de julio de 2011

Etéreos sabores


Sabor de utopía,
Olor de tierras lejanas,
Delincuencia de nuestros besos,
Paciencia de nuestras miradas,
Tranquilidad de nuestras manos fuerte cuando se agarran,
Necedad en los días que nos envuelven y atrapan,
Calamidad en los pensamientos cuando se amontonan y rallan,
Deseo en el aire repartido en ráfagas desperdigadas,
La visión de tu rostro al final del día cuando mi cuerpo se apaga.


jueves, 23 de junio de 2011

Rotos al vacío


Se cae en mil pedazos la ventana de tu habitación, cristales mutilados cayendo al vacío sin solución se precipitan esperando caer en blando y no cortar a alguien en dos. Esparcidos luego por el asfalto, mil trocitos solitarios se dicen “adiós”, “no tiene arreglo”, “pero tal vez brillemos cuando salga el sol”. 


domingo, 8 de mayo de 2011

Empty Closet


Mi armario está vacío desde que te has ido y con el alma en vilo, encuentro al corazón desconjuntado, descompasando sus latidos.

Me duele, me tiembla todo y me duele, que hasta las puntas de mis dedos chascan a gritos lo que les escuece. Y en este vacío resucito y grito que cese.

Me remido y me fustigo la boca, desgarrando esas dos palabras que pronuncié como una sola, dejando que sus fragmentos perdidos, resuenen entre las olas.

Respiro mejor ahora. Escribo de nuevo, pues ya son horas y con tu permiso te vuelvo a robar la vista mientras lees estas líneas asolas.


lunes, 2 de mayo de 2011

Algo se mueve en el mundo



Cuéntame si servirán de algo las ilusiones. Divagar en medio de la nada haciendo vida en la deriva. La brújula esta oxidada y hace tiempo que perdió el Norte.
Desierto como animal de compañía. Tormentas de arena en el lugar de las caricias y algún casual camello para adulterar los ánimos en las noches congeladas.
Caminar hasta cansar los recuerdos y que lo único que te persiga sean tus huellas. Las huellas, un sendero por el que mejor no volver.
Boca seca, oídos sordos y  polvo en las entrañas.
Cuidado con los espejismos y sus alegrías fugaces, pues al final lo que cuenta es un verdadero oasis con palmeras, lagos y cantos de sirena.
Sí… es posible que un oasis en medio de la nada siga sirviendo para alimentar las ilusiones…

Algo se mueve en el mundo.

Inicio

Versado, escrito, maldito o maldecido, rumiado, acaudalado de lírica. Malcriado en su intimidad pero educado en palabras y formas. Vivido, trabajado, enamoradizo y despechado cual drama más intenso. Narrado en vida, recitado en público, espiado en privado, admirador no reconocido. Desolado por dentro, discreto por fuera, ni triste ni alegre, adecuado para el momento. Lince, locuaz, pero al mismo tiempo soñador y navegador de pensamientos flotantes. Ido y venido. De verborrea demente, de largos silencios y mirada perdida. Aprendiz de alcohólico, marchito mañanero, ave nocturna, bohemio de amaneceres y crepúsculos, contemplador de eclipses, cautivador de miradas verdiazules. Objeto de desprecio, imán de deseos prohibidos, recolector de locuras. Amado y odiado. Subversor de la ley pero, justo en actos. Lascivo, entrañable golfo, fumador abstracto… y un poco de jodido ser humano.