Tan espeso y tan cargado,
tan intenso y tan entre brumas, tan ciego en una noche sin luna, tan
lunático en un final de película, tan peliculero amaneciendo en la
niebla. Nebuloso especial, espacial cabeza hueca, inquietas neuronas
moribundas que a la madurez esquivan e insultan. Maldito despojo
cerebral, tan audaz y tan cobarde, escondido en un alarde de
gallardía frustrado. Ahora huido de una justicia inepta, pasajero
anónimo y fantasma que juega a al escondite con los espíritus de
sus difuntos.
Seguir un camino mal
hecho es torcerse antes de salir de casa, andar torcido, andar
borracho, andar de lado, caer, gatear y volver a nacer al día
siguiente en mitad de un dolor de cabeza y sin epidural.
Enfadoso generalizado,
discutidor introspectivo, recitador de prospectos en el bando del
pueblo, consumidor de medicamentos defectuosos, venido a menos. Mitad
golfo, mitad perra, nunca un entero, nunca un diez, nunca un
perfecto, siempre a mitades , incompleto complementado.
Portador de adjetivos
prohibidos, con un objeto directo pero no un objetivo concreto.
Siempre dando rodeos, amante del círculo y de salirse por los bordes
pero, adverso a salir con ellos. Cafeínico abstemio, de calambres
internos y temblorosos dedos inseguros aunque para ellas placenteros.
Mirón y cuenta nueva, más dormido y más en sueños que en la
realidad. Comatoso enfermo. Viviendo entre recuerdos e ilusiones se
le pasa la vida. Maltratador del presente, aborrecedor del día día.
Sin esperanzas, sin ilusión, sin futuro, pero con una identidad
documentada...
Ciudadano a la deriva.
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| A la deriva | Ricardo S. Román // http://www.flickr.com/photos/ricardosanroman/with/6057310714/#photo_6057310714 |

