Me gustaría saber las
veces que pensaste en nosotros y que cuentes las que yo pensé, su
suma me da negativos, decimales y algo que ni llego a entender. Yo
era más de relaciones pero, me hiciste pensar demasiado y esto de
hacer operaciones ya no se me da tan bien. Beberé a raudales ríos
de cerveza, mis cálculos fallaron ya, ebrio no me siento más fino,
pero tampoco siento nada más.
Mis folios ya no se
escriben solos como entonces, mi cabeza anda vacía y la tinta esta
corrida entre mis dedos cansados.
No se si perdí el alma
en aquel motel aquella noche que me auto-traicioné, o la perdí en
aquel final, en el momento que salió el End y tu adiós me derrumbó
el mundo.
Aléjate, pues te querría
volver a ver y sabes que fallamos en distancias cortas. Preferiré
del camino su mitad y dejaré que el resto lo recorras tu sola. Te
mereces más y yo mejor, pues mi doble ya no eres tu, nunca lo has
sido. Sólo soy yo mismo.
Hubo un tiempo en que
todas las canciones llevaban tu nombre, pero ahora he conseguido que
les calle el mío, puestos a gastar de egoísmo, que sea compartido.
Ahora los días son más
sórdidos, discuto con las mañanas, las tardes pasan sordas sin
entender lo que les digo, las noches me quitan el sueño y a veces,
siento caer por mis lagrimales la lluvia que no acertó la chica del
tiempo. Pero de vez en cuando vuelvo a ser yo algunos minutos y el
resto me los fumo a cigarrillos, prendiendo la mecha y observando su
humo. Quiero fluir, pero con el quiero y no puedo cavo un refugio en
la tierra bajo mis pies desnudos. Me aterra y me duele demasiado
hablar, pero escapar es inútil.
Latir con normalidad, volver a
volver a empezar...




