lunes, 25 de marzo de 2024

Less commandments.

 

No hay mandamientos para la poesía.

Se habla de métrica, de métodos, de reglas, de artistas.

La poesía no necesita puertas, ni muros, ni varas de medir,

solo escritores, letristas, ojos que puedan ver y sentir.

La suficiente oratoria para poder describir un momento,

y no solo eso, sino elevarlo, hacerlo perfecto, hundirlo en los cimientos,

reventarlo o exaltarlo hasta los cielos.

Son colores, son olores, son formas, son extractos, puñeteras descripciones,

pensamientos cuerdos y abstractos juntos bailando un tango.

Quizá esa parte del cerebro que no usamos, que se activa durante unos segundos para transportarnos.

Transportarnos a la realidad de las palabras, las que mandan plasmadas dando voz a todas esas

parrafadas que andan colgadas, que a veces se atascan y no quieren salir.

No hay mandamientos, para la poesía, no hay mandamientos para el amor,

toda necesidad, es fluir,

y entonces los dos fueron uno, sin saber que ambos eran anarquistas.

Que nadie te diga como sentir, que nadie te diga como amar, rompe todas las banderas en aristas,

porque sólo hay un trapo que ondear

y es ese pergamino donde un día escribiste poesía, simplemente dejándote llevar.




miércoles, 27 de diciembre de 2023

The good way

Quise dejar de jurar y de prometer; limitarme a observar y a vivir; aprender a respirar e intentar fluir. Querer evolucionar, quererme más, juzgarme menos, buscar mi paz.
Estar para mí y estar para los demás, cuando pueda estar, cuando me dejen estar. Ya no quiero forzar.
Simplemente compartir, escuchar, ayudar. Ser más real.
Saber que puede salir bien o puede salir mal. Apartar un poco esos miedos. Estar sereno para poder serenar; aprender a estar solo para aprender a acompañar; saber perdonarme y perdonar.
Cuando cae el telón de los cuentos, es cuando se valora de verdad; cuando sabes que a tu princesa por la mañana le huele el aliento, cuando el príncipe quiere un abrazo porque tiene miedo, cuando el corazón algún día llora amargamente y el dragón es la puta vida que te lanza fuego a todas horas para que pongas el escudo y te pares a pensar en como vencer un día más.
Yo sigo en ese camino, que quiero hacer mío desde ahora, para poder cuidarme y ser recíproco sin estar vacío. Porque quiero sonreírme más que llorarme.
Porque me gustan los pasos que puedo compartir a vuestro lado y levantar juntos el escudo y enorgullecernos.
Porque esa es la verdadera esencia de la riqueza.



viernes, 22 de septiembre de 2023

Oneiric

 Sueño con su voz y ella me viene a visitar. Me dice "qué tal?", que lo he dejado de intentar, que si me ha pasado algo de un tren que parece que no va a volver, que si no se me ve bien, que si tomamos un café.

Luego la veo al despertar, también sin pedirlo y sin avisar pero, entonces solo la veo pasar, ir de acá para allá pero, no hay paradas obligatorias, ni turno de palabra, ni mirada especial, ni la excusa de tomar un vaso de agua para acercarse un metro más.

Es como contemplar un lienzo, en silencio y ya está, y a veces en un vaivén me llega su perfume, sigue oliendo igual que ayer y una vez más mi instinto ruge.

A veces quiero apagar el televisor de la vida real, del momento del mirar como todo sigue su camino. Aunque me gusta verte bien y escucharte reír fuerte, lo hice desde un rincón cuando creías que no estaba.

De regreso a casa otra vez, que lejano queda todo, hasta que vuelvo a tocar el papel donde te confesaba una y otra vez que eras mi tesoro.

Era bonito verte aparecer en mi escalera, ocupar un hueco del sofá, compartir la hoguera, una ducha para los dos y corriendo a refugiarse a la habitación. Cuando ahora solo cae hielo helado. Soy consciente del resfriado, de no cuidarme suficiente, de haberme descuidado, de mi dolor y de dolerte.

Va acabando la función y vuelvo a cerrar los ojos, ahí viene otra vez la visión, tu pelo y tus sonrojos. De nuevo me dice "qué tal?" y pasamos la noche hablando. Una manera de tenerte sin que nos duela, de sin querer estar viajando, una vez más, contigo...