miércoles, 23 de mayo de 2018

Guilty?


Me declaro culpable si siempre soñé con canciones que hablaban de un mundo inolvidable, un mundo en otra parte donde no hay realidad, si no arte, y la licencia de dibujar en el aire es gratuita e inalienable.

Me declaro culpable si al ponerme la mano delante para evitar un estornudo, por los huecos de los dedos se me escapa un cachito de mi mundo y en ese caso, me quedó unos minutos mudo, observando micropuntos, mientras piensan si estoy en casa, si hay alguien al volante o si ya me he ido para siempre.

Me declaro culpable de haber leído aquellos libros que molestaban a los adultos, donde la gente era demasiado feliz y hacía volar objetos con la mente, donde la vida se solucionaba con disfraces, aventuras y no existían las cuentas corrientes.

Sí, me declaro culpable del 90 por ciento de las veces de estar aquí, pero estar ausente. Porque, a veces el presente quema demasiado, demasiado tristes para ser tan jóvenes.

Me declaro culpable de mi adicción a la irrealidad, de querer vidas imposibles, de tener fe en superhéroes o en superheroinas que en el anonimato imparten esa justicia tan necesaria...

Pero de lo que más me declaro culpable es de esos días que hacen que aterrice, que despierte y que vea no estoy tan loco, que no estoy tan solo, que todavía hay gente que ve con mis mismos ojos, que sueña con los mismos lugares, que va dando saltos entre realidades.

A esas personas yo les declaro bienvenidos/as, pónganse cómodos/as que vamos a cambiar nuestro mundo.